Caracol gigante africano: huésped indeseado

lunes, 1 de noviembre de 2010

Tal vez comenzó por un jueguito y ya vemos adonde llegó. La introducción del caracol gigante africano a nuestras tierras carece de documentación cierta. De acuerdo a la revisión bibliográfica efectuada se reporta desde el año 1997, nadie sabe cómo llegó a estas tierras, pero se establece que en otros lugares lo venden como mascotas al público y que “navegarlos” liberándolos posteriormente al ambiente ha traído problemas de ataque y control en siembras en diversos países. En Illinois, Estados Unidos, el problema comenzó cuando se le dio a un grupo de estudiantes una muestra de estos caracoles como parte de un proyecto de ciencias para efectuar una práctica de laboratorio (Whitaker, director estadal de salud pública). El problema ha sido reportado en tres estados más de los Estados Unidos; en Iowa, Ohio y Wisconsin, y se ha declarado ilegal la tenencia de uno de estos individuos a través de la Ley Federal de Plagas de Plantas, siendo confiscados por el Departamento de Agricultura de USA (USDA).

Este comensal insaciable, clasificado como molusco en la escala zoológica y de nombre científico Achatina fulica, es nativo del África y se distribuyó por muchos países gracias a la actividad humana. Se registró en la región indo-pacífica en 1984, en el Caribe en 1989, en Brasil en 1999 y así existen listas y mapeos de las fechas en las cuales este caracol apareció en los distintos países del mundo. Según investigaciones del Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria (Sasa), ha reaparecido en Venezuela y pudiera convertirse en una plaga agrícola atacando diversos tipos de cultivo (1997).

Hoy día se reporta su presencia en los estados Aragua, Delta Amacuro, Monagas, Área Metropolitana de Caracas, Portuguesa, Nueva Esparta, Sucre y Miranda. Tiene hábitos nocturnos y suele verse de día cuando existe una variable climática que lo hace salir de sus cuevas, cuando llueve, por ejemplo. Este caracol, al igual que el transmisor de la bilharzia (Bionphalaria glabrata), es un ejemplar que causa problemas a los humanos.

Cómo reconocer al caracol africano

Es un caracol de concha con forma cónica, que puede medir desde 10 hasta 30 centímetros de longitud. Es de color marón claro y presenta bandas alternas de color crema que se aclaran mientras se encuentran más cerca del ápice de la concha, la abertura de ésta es ovada, la piel es marrón oscura, gomosa, tiene dos pares de tentáculos: un par corto y un par largo y la boca tiene una mandíbula con gran número de dientes.

Prevención sanitaria

Informar, alertar y concienciar al público sobre la presencia y control de este huésped forzado de nuestras tierras es fundamental para prevenir problemas de seguridad alimentaria, de salud y de desequilibrios ecológicos.

En el campo de la seguridad alimentaria, su aparición en zonas agrícolas atenta contra la permanencia de los cultivos y el feliz término de sus cosechas, dado que el molusco presenta una alta tasa reproductiva y puede poner huevos unas 1200 veces al año, entre 100 y 400 huevos por vez. Asimismo, tiene una alta velocidad de devastación y pueden vivir hasta 9 años.

En el campo de la salud se ha reportado que el animal puede ser hospedero de un parásito proveniente de las ratas que ocasiona en el humano algunas afecciones como meningitis, perforaciones intestinales, peritonitis y hemorragias abdominales después de tres semanas de ser contaminado. Los síntomas pueden llegar a durar varios meses. También se han reportado casos de infestación asintomáticos. Este parásito llega al caracol por ingestión de heces de ratas contaminadas y es conocido como gusano pulmonar de la rata (Angiostrongylus cantonensis); se puede transmitir cuando entra en contacto con tejido mucoso del ser humano, como los ojos, la nariz o la boca, o cuando el humano come carne del caracol mal cocida.

En el campo de la ecología, su presencia, ya reportada en Parques nacionales como el caso del Henry Pittier, podría afectar unas 150 especies diferentes de árboles desplegados en una superficie de 107 mil 800 hectáreas. Se sabe que el caracol se alimenta de al menos 500 especies vegetales distintas incluyendo ornamentales, vegetales y leguminosas. La corteza de plantas como el lechocero, cítricas y el cacao también puede ser atacada. Entre todas las plantas se encontró que las preferidas por el caracol son las de la familia del repollo, coliflor y brócoli, seguidas por la familia de plátanos y cambures, maní, ñame, auyama y melón. El caracol ataca por igual todas las partes de las plantas y en cualquier estadio.

Control

Para realizar el control de poblaciones del caracol existen los llamados controladores biológicos y se conocen de varios tipos: diversas especies de otros caracoles, cangrejos, ciempiés y ratas, entre otros -por ser una especie introducida no existen depredadores autóctonos-. Es tan importante seleccionar un controlador adecuado como realizar un correcto seguimiento del programa de control. Existen los llamados controles físicos o mecánicos a través de los cuales se capturan los caracoles y luego de ser capturados se recomienda quemarlos en recipientes adecuados. También existen los cebos usados para tal fin.

El control botánico, cercando los cultivos con especies de anon liso y guanábana, es otra de las prácticas ecológicas usadas, así como el uso de mezclas binarias de repelentes naturales o sintéticos como cebolla, ajo y cedro.

Por último existen los agentes químicos llamados molusquicidas que son de alto costo y de alto riesgo contaminante.


Clínica productiva

¿Qué hacer en caso de encontrar uno de estos ejemplares?, ¿Cómo combatirlo?.
Si en su plantación o plantas caseras observa devastación de hojas, tallos, flores o frutos, acompañada de líneas o caminos babosos de una especie de líquido brillante y cintas de excremento, hay razones para pensar que pueda haber presencia de caracoles. Recomendamos revisar su plantación en horas nocturnas y capturar a un individuo de caracol como muestra para ser identificada y ser planificado el protocolo de acción para solventar el problema ambiental.

Para capturar al caracol debe tener las manos protegidas con guantes y debe colocarlo en un frasco de vidrio y taparlo. Previamente, debe abrirle unos huecos muy pequeños a la tapa para permitir el paso del aire. Una vez que tenga al caracol, debe reportarlo a través del teléfono 0212 3281530 de Ambiente Miranda o por el 0424 2676125. Este ejemplar será retirado por Ambiente Miranda y analizado para su identificación. De ser efectivamente un ejemplar de caracol africano, nuestro personal le dará la asesoría técnica adecuada. Es necesario colectar los caracoles para ser evaluados en laboratorios y evitar cualquier consecuencia en la población; no nos olvidemos que en materia de plagas exóticas, con una alta tasa de reproducción, una alta capacidad de devastación y una alta velocidad de dispersión, no se deben desestimar esfuerzos.

También puede llevarlo al centro de control sanitario más cercano a su residencia.

Fuente: Evelyn Pallotta.Bióloga. Ecóloga

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