Desastre en Choroní

lunes, 1 de febrero de 2010

Estimados amigos y amigas de Choroní:

Para aquellos que pasaron la temporada de diciembre en Choroní y visitaron Playa Grande, seguramente se dieron cuenta de las deforestaciones y movimientos de tierra que se están llevando a cabo en la playa. Todo esto se denunció el año pasado a las autoridades y organismos competentes precisamente para evitar un ecocidio, sin embargo los funcionarios encargados de semejante desastre parecen tener mucho poder y ninguna sensibilidad ante los problemas ambientales locales y mundiales. Además de esto, no se les ocurrió otra cosa sino que comenzar a “remodelar” los baños de la playa, cuando se les dijo que había que mudarlos de esa zona, colocarlos más atrás debido a que las aguas negras de éstos van a dar al mar. Cerrados los baños en plena temporada ¿Dónde defecaron y orinaron todos los temporadistas? Para colmo, dejaron abierto el pozo séptico, tapado solamente con una lámina de cartón piedra: ¡un niño cayó al pozo y se vio muy grave!

El Ministerio de Turismo, la Alcaldía de Girardot, algunos voceros del Consejo Comunal de Puerto Colombia, un representante de la Mesa Técnica de Agua , INPARQUES, y algunos corruptos interesados en negocios, se han dado a la tarea de "avalar" la tala de árboles de uveros y almendrones centenarios ¿Con qué propósito? Con el único propósito de construir una “plaza playera” de 1.000 m2 a la orilla de la playa, para que puedan colocarse la tarima de la Polar que tantos ingresos genera a algunos poderosos y a la Alcaldía que le cobra por tal ilegalidad,y la construcción de una planta de tratamiento o laguna de oxidación.

Ahora, los funcionarios de cada uno de estos organismos se pelean por quién será el que cobrará el estacionamiento para 300 carros que están construyendo en la orilla del río, en la vía que conduce a la playa, también por el alquiler de las carpas, de los restaurantes y demás negocios ilegales que pretenden construir en una zona que además de ser un bosque es una hacienda considerada Bien Patrimonial de nuestro país, y por lo tanto valiosa para el mundo. En diciembre, presuntamente el guardaparques Carlos Ramírez cobró el alquiler de las carpas en Playa Grande ¿legal o ilegal esta acción?

Es que mientras el presidente de nuestro país hablaba en su discurso de Copenhague sobre los graves problemas ambientales, el sistema y de que él daría la vida por un árbol, funcionarios como la Ing. Trina Rodríguez, Directora de Parques de Recreación de INPARQUES y el Geog. Edgar Escogar, coordinador del fulano proyecto por parte de Mintur, dan órdenes a su séquito para que talen árboles, rellenen con tierra traída ilegalmente de otros cerros y pasen por encima de la decisión de un pueblo, de su gente que protesta abiertamente que no queremos más ecocidios.

Se trata entonces de sicarios ambientales, que mandan a asesinar árboles cuyo único pecado ha sido nacer en una zona hoy considerada “turística”. ¿Quién se beneficia de la sombra de un árbol? ¿Quién visita a Choroní por ser la única playa de Venezuela que no tenía construcciones? TODOS y cada uno de los habitantes de este planeta. ¿Quién se beneficia de la tala de estos árboles? ¿Quién se beneficia del alquiler de carpas, toldos, estacionamiento, comercios? Solamente personas que viven en una oficina con aire acondicionado y que pretenden enriquecerse con actividades que definitivamente degradan no sólo a Choroní sino a todo el planeta.

Es así como la semana pasada un grupo de habitantes de Choroní se opuso abiertamente a que continuaran acabando con los árboles de Playa Grande. El Sr. Edgar Escobar gritaba y daba órdenes para que los obreros continuaran acabando con la vida de los uveros y almendrones porque allí construirán una planta de tratamiento ¿Es que nunca han olido una planta de tratamiento? ¿De verdad les parece atractivo que la entrada a la playa sea una planta de tratamiento que supuestamente tratará las aguas de los comercios que pretenden construir?

Las personas que protestaban llamaron a los medios de comunicación y ¡Ohhh sorpresa! ¿Cuál fue la respuesta que dieron? ¡Que sólo iban si se trataba de una pelea entre chavistas y oposición!!!! No señores, no se trata de política, se trata de un ecocidio, que funcionarios del gobierno dan órdenes para acabar con 177 hectáreas de un bosque, con una hacienda de cacao del siglo XVII, con la vida de un pueblo que se opone a que continúen acabando con sus raíces, con su modo de vida, con su historia, con su pasado, presente y futuro, con el paisaje de un pueblo y de un país. La Guardia Nacional se apersonó y detuvo la deforestación por una hora aproximadamente, luego de la cual todos vieron pasar los camiones con los árboles muertos, dejando en su lugar un terreno vacío, acabado ¿para qué? ¿para hacer “caminerías”, restaurantes, baños, plazas? ¿Quién dijo que queríamos otra Guaira, otra Cata, otro Ocumare, otra playa destruida en Choroní?

Las denuncias continúan, expedientes tras expedientes, cartas tras cartas. Hasta ahora las respuestas de parte de la Ing. Trina Rodríguez son ofensivas, agresivas, sólo porque defendemos un patrimonio ambiental.

No se trata de permisos ni de propiedad privada, se trata del derecho a la vida que tenemos todos. Nosotros disfrutamos de un ambiente sano, ¿es que nuestros hijos y nietos y todo el resto que vendrá no tiene ese mismo derecho?

Algunos dicen que esto es una fuente de trabajo para los obreros ¿acabar con áreas verdes es una fuente de trabajo? ¿no sería mejor ver a esos obreros sembrando en vez de talando? ¿quién dijo que los turistas quieren cemento en vez de arena? ¿quién cambia la sombra de un árbol por 1.000 m2 de cemento, por una planta de tratamiento? ¿es que la experiencia del terminal de pasajeros de Choroní, que nadie usa porque nadie puede pararse sobre ese espacio encementado bajo el sol por más de 1 minuto, no les dice nada?

Por otro lado el Sr. Edgar Escobar grita que él sembrará otra vez los árboles ¿Será que este señor jamás en su vida ha sembrado un árbol? ¿Será que no tiene ni idea de cuánto tiempo le llevó a esos árboles crecer y alcanzar esas alturas? ¿Será que él cree que el clima actual es igual al de hace 100 años? ¿De dónde sacará el agua y la paciencia para ir a regar los arbolitos que pretende sembrar, si él vive en Caracas y no le importa Choroní, sólo su sueldo?

Esta es la realidad que está viviendo Choroní. Se trata de 7 millones de Bs. F. destinados a acabar con Playa Grande. Mientras tanto no se ha habilitado la escuela ni el liceo, y mucho menos han culminado las obras que comenzaron hace 11 años, por lo tanto los muchachos siguen deambulando de un lado a otro con las clases. No hay médicos, el ambulatorio no tiene las medicinas necesarias, no hay CDI tampoco. Vemos a Puerto Colombia y Choroní sin un sistema de cloacas, con las calles reventadas porque no terminaron las obras. Postes de la calle encendidos (incluyendo los de la playa) cuando tenemos un racionamiento de luz constante. El agua del acueducto sólo le llega a algunos privilegiados, el resto consumimos el agua del río que ya sabemos está contaminado, pero no hay otra opción. Vemos cómo Inparques mantiene al parque nacional: hoteles, cabañas, quintas, extracción ilegal de árboles, siembras de marihuana, ganadería, hectáreas deforestadas para cultivar caña, yuca, maíz, etc., invasiones. Y todavía tienen el desfachatez de decir que ahora a ellos les corresponde administrar Playa Grande y de encargarse de su “saneamiento”. ¿A esto le llaman saneamiento? Basta con ver la casa que construyó Inparques antes de llegar al caserío Romerito y verán si tienen moral para encargarse de Playa Grande. Basta con preguntarles a los campesinos qué opinan del Guardaparques.

Sanear señores no es destruir, es limpiar, es ordenar, es hacer cumplir las leyes, es tener autoridad, no es acabar con un bosque en nombre del desarrollo y del turismo.

El que viva en Choroní o el que lo visite, podrá ver el desastre que está ocurriendo a la vista de todos. Definitivamente estamos viendo los últimos días de Choroní.

Eloísa Fuenmayor

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