Las protestas asedian la Cumbre del Clima, donde se han estancado las negociaciones

jueves, 17 de diciembre de 2009

Cientos de personas han sido detenidas en las manifestaciones que han tenido lugar en distintos puntos en torno al Bella Center, donde los delegados siguen trabajando sin lograr ningún avance significativo.

Todos los aspectos claves sobre financiación y reducciones están en el aire.

“Ojalá que acabe con una foto de líderes sonrientes, pero que sonrían porque tienen motivos para hacerlo: haber alcanzado un acuerdo ambicioso, justo y vinculante”. Mar Asunción, responsable del Programa de Energía y Cambio Climático de WWF España no quiere perder la esperanza, pero todo apunta a un final complicado, si no al desastre.

La ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, también habla de dificultades. “La financiación es, sin duda, un elemento clave, pero la reducción de emisiones también, y hay países como Estados Unidos y China que tienen que comprometerse más en este sentido”.

En la Unión Europea todos apuntan al G77, un cóctel de países en desarrollo tan heterogéneo y con intereses tan diversos que los unos por los otros están dejando la casa sin barrer. Y lo que es peor, sin dejar que la barran otros. China, India y Brasil no parecen dispuestos a llegar más lejos, mientras que los pequeños de ese grupo son los que más claman por alcanzar un acuerdo. Así que no sería de extrañar que las propias tensiones internas acaben con el G77 en la cumbre del clima.

Es indudable que entre los delegados hay mucha tensión. La presidencia danesa - Lars Loekke Rasmussen, primer ministro danés, ha sustituido, como estaba previsto, a la ex ministra de Medio Ambiente, Connie Hedegaard, en la presidencia de la cumbre- trata de salvar los muebles a base de consultas informales que, según los expertos, gustan muy poco a los que no son consultados. Un día más, la salvación parece puesta en la llegada de Obama con un buen paquete de financiación debajo del brazo.

Al coger el metro en el centro de Copenhague un letrero luminoso avisaba esta mañana a todos los participantes en la COP15 que la estación de Bella Center estaba cerrada. La policía había tomado todas las zonas de acceso al centro de convenciones para impedir que los manifestantes del Climate Justice Action -unos 5.000 repartidos en distintos grupos- se acercaran a las puertas del Bella Center. Y se han empleado con contundencia.

En algunas zonas la táctica empleada por la policía ha sido avanzar lentamente con sus furgonetas hasta dejar sin espacio a los manifestantes, que vitoreaban mensajes, en español y en inglés, desde un pequeño camión. Los coloridos activistas oponían sus bicicletas puestas en pie hasta que la policía las lanzaba por los aires para apartarlas de su camino. Más de 200 personas han sido detenidas. Entre los espectadores de primera línea que observaban la escena estaba Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). “Esta gente está expresando sus sentimientos”, decía.

Ya en el Bella Center, un miembro del Centro para la Diversidad Biológica (www.biologicaldiversity.org) disfrazado de oso polar repartía abrazos a todo el que quería sostener con él un cartel en que se decía que “los osos nos necesitan para conseguir que la concentración de CO2 no supere las 350 partes por millón. El oso no daba abasto. Un poco más allá decenas de africanos detrás de una pancarta repetían a modo de letanía “One voice, one position” (una sola voz, una postura) cada vez que uno de ellos enumeraba los distintos países del continente, desde Egipto hasta Suráfrica.

Entre la multitud de conferencias, encuentros y exposiciones que tienen lugar de forma paralela a la negociación de la COP15, las renovables se dejan ver mucho. Para intentar que su mensaje llegue alto y claro todas las asociaciones regionales de energía eólica y solar han llegado juntas a Copenhague y mantienen una sola voz.

La energía solar se ha unido en torno a Solar COP15 (www.solarcop15.org) para decir que “es una solución simple y práctica para reducir el carbono”. Y que si no crece más es “por culpa de los obstáculos políticos, no tecnológicos”. Murray Cameron, vicepresidente de la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (EPIA) está convencido de que “la FV podría cubrir el 12% de la demanda eléctrica en 2020. Ese es un objetivo deseable y alcanzable”.

El representante de Solar Energy Industries Association (SEIA), la mayor asociación solar de Estados Unidos, cree que se puede ir aún más allá. “La industria americana estaría capacitada para que la energía solar aportara el 15% de la electricidad en 2020: el 12% gracias a la FV y la solar termoeléctrica. El otro 3% llegaría por el ahorro de consumo eléctrico que supondría el uso de la solar térmica de baja temperatura.

También Simon Rolland, de la Alliance for Rural Electrification, piensa que la FV tiene que jugar un papel cada vez más relevante, “especialmente en los países en desarrollo porque ofrece la mejor y más barata forma de que estos países cuenten con electricidad”.

También la eólica ha venido junta y ha hecho sus propios cálculos. La Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) y la Asociación Global de Energía Eólica (GWEA) ofrecen un mensaje común, con el apoyo de la Asociación danesa. Su vicedirector, Jacob Lau, piensa que “el papel que puede jugar la eólica contra el cambio climático es realmente grande porque según nuestros cálculos, los 105 GW de potencia instalada en Europa en 2012 podría evitar el equivalente al 32% de los objetivos de reducción de la UE en Kioto”.

Fuente:
www.energias-renovables.com. El artículo fue escrito por Luis Merino.

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