Bajo fuego graneado propuestas contra Kyoto en Copenhague

jueves, 17 de diciembre de 2009

Copenhague, 16 dic (PL) Cuando algunos presumían aquí el fin del Protocolo de Kyoto, la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático continuó hoy con un fuego graneado sobre cualquier propuesta encaminada a borrarlo.

Tal es el escenario donde se mueve el primer ministro australiano, Kevin Rudd, abocado desde ayer a un férreo rechazo a sus iniciativas de reducir las emisiones de gases contaminantes hasta 25 por ciento para 2020 y un plan llamado de "carbón limpio" enfilado a extraer el mineral y almacenarlo.

Para el Grupo de los 77 (G-77), la propuesta "no es suficientemente buena", dijo Lumumba Di-Aping, jefe negociador de ese conglomerado de naciones en desarrollo y también de China.

La India puso también el grito en el cielo e imputó a Rudd intentar imponer una vía única de posible nuevo acuerdo para dejar atrás el protocolo de Kyoto, único documento que obliga a los países industrializados a reducir sus emisiones de carbono (CO2).

Lo cierto es que la confrontación es mucho más amplia: entre ricos y pobres, y en un escenario sin precedentes, una conferencia mundial con 46 mil acreditados, pero llegada su antepenúltima jornada las nubes del fracaso pasan bajas sobre el Bella Center, sede de la cita de las Naciones Unidas en Copenhague, la capital danesa.

La jornada comenzó con nuevos choques entre la policía local y manifestantes que avanzaron hacia la escena de la Conferencia, con un saldo de más de un centenar de detenidos.

Entre las delegaciones circulan borradores que nadie ha logrado conciliar entre las 194 delegaciones participantes.

Dos de esos textos son imprecisas formulaciones sobre la financiación de los estados ricos a los pobres para enfrentar el impacto del calentamiento global. Otro se refiere a los porcentajes de recorte de las emisiones de CO2 hasta 2050.

Al cabo de nueve días de negociaciones solo aflora el creciente enfrentamiento entre las naciones industrializadas y en desarrollo.

El llamado mundo desarrollado trata de todas formas de zafarse de las obligaciones del Protocolo de Kyoto

Los países africanos y los integrados en el G-77, encabezados por China, protagonista de peso como país emergente, la Asociación de los Pequeños Estados Insulares, muchos de ellos amenazados con desaparecer por los efectos del cambio climático y así hasta más de un centenar de países en desarrollo mantienen su adhesión a ese acuerdo.

Este miércoles, cuando comenzaron las intervenciones de los jefes de Estado y/o Gobierno, nadie avizora indicio alguno sobre un eventual acuerdo que regule las emisiones de gases de efecto invernadero.

Lo único sobresaliente al decir de delegados es la altura mostrada por las naciones africanas, que ayer abandonaron la mesa de negociación secundadas por un grupo de pequeños estados insulares del G-77, ante el intento de las potencias industrializadas de asesinar el Protocolo de Kyoto y la Convención Marco de la Organización de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

En los pasillos del Bella Center se repite la afirmación del negociador del G-77 y China: el mensaje de Rudd "es una fabricación, es ficción", aunque encuentra críticas hasta en filas aliadas, señalaron observadores al comentar un endurecimiento de las posiciones de Estados Unidos en las discusiones.

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